¿Por qué una buena traducción en el sector bancario es clave para dar seguridad en el tráfico económico?

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Si algo ha demostrado ser indiscutible en nuestros días es la inexorable tendencia del sector económico a la internalización. Es, sin lugar a dudas, uno de los factores clave a la hora de expandir nuestra influencia como operadores hacia nuevos mercados, de conectar con grupos de clientes y consumidores más amplios, y de lograr influir en el tráfico de nuestro sector. Al mismo tiempo, en el conjunto de la economía y, de igual manera, siendo uno de los principales promotores de la confluencia económica, encontramos al sector bancario. Este tipo de empresas dedicadas a la captación de recursos y prestación de servicio financieros son en la mayor parte de los casos el pivote económico de otras empresas dependientes de su financiación, por lo que no sería exagerado decir que ocupan la cúspide de la economía moderna.

¿Por qué es bueno sentirse seguros en el tráfico económico?

En consecuencia, como principal motor económico del conjunto social, uno de los principales valores que deben transmitir, tanto a sus usuarios como a sus potenciales clientes es la seguridad en el tráfico económico. Tanto si pensamos en una persona de a pie que se está planteando abrir un plan de pensiones o solicitar una hipoteca, como en una gran empresa que pretende financiar un proceso de expansión, o en potenciales accionistas que se plantean invertir en el capital social del banco; todos buscan sentirse seguros a la hora de gestionar su dinero y tomar la firme decisión de ceder su gestión.

Documentos que cruzan fronteras

Si, como decíamos, parece impensable imaginar una empresa en este ámbito que no opere a nivel internacional, para así mismo irrealizable que pueda operar en su tráfico diario sin toparse con un sinfín de barreras lingüísticas y culturales. Cualquier documento emitido por la entidad es susceptible de cruzar fronteras en cuestión de segundos, bien sean las condiciones de apertura de una cuenta, un contrato de crédito, unas cuentas anuales o una memoria financiera, y eso sin incluir todo el intercambio de comunicados internos entre la empresa matriz y los cientos o incluso miles de sucursales situadas en infinidad de países.

Lenguaje específico de la traducción bancaria

La única solución razonable pasa, como es lógico, por recurrir a la traducción, pero quizás por su naturaleza de cambio constante la traducción financiera conlleva una dificultad añadida que no presentan otro tipo de traducciones empresariales, como es su lenguaje específico y el hecho de que, en muchas ocasiones, hay términos que se incorporan como extranjerismos y no tienen traducción directa, existen figuras económicas que no todos los países utilizan y, por si esto no fuera bastante, hay falsos amigos (del inglés false friends) que pueden hacer errar incluso a los traductores más experimentados. Pensemos en los claim, habitualmente traducidos como demanda o reclamación, y que en este ámbito predominan como “siniestro”, o policy, traducido normalmente como “política” pero que en el contexto bancario alude a las “pólizas”; y así encontramos innumerable ejemplos de palabras específicas, como liabilities (responsabilidades/pasivos), facilities (instalaciones/línea de crédito), security (valor/garantía); también de false friends, como depreciation, que pudiera hacernos pensar en una depreciación y, sin embargo, se refiere a una amortización.

Razones para acudir a buenos profesionales

Así pues, una empresa que opera a nivel global con un volumen de tráfico inmenso, y que por ende suele necesitar traducciones en plazos muy breves, no puede permitirse el lujo de tolerar margen de error alguno si pretendemos aportar seguridad en el tráfico económico, tanto para quienes operan con ésta, como para el propio banco, para quien una cláusula mal traducida puede suponer la diferencia entre un cliente satisfecho o una reclamación judicial.

                  Visto lo anterior, no cabe duda de que cualquier entidad bancaria que se precie debe recurrir a los servicios de traductores profesionales, que a su vez deben englobar no solo los conocimientos lógicos del idioma de origen y destino del documento, si no en particular las especialidades que afectan al lenguaje financiero y, como valor añadido, la cultura de destino para poder así localizar el tono y nivel del lenguaje con el que se recibe por su destinatario, no vaya a ser que un potencial cliente busque en la competencia esa sensación de cercanía y seguridad que nuestro departamento de marketing se ha molestado en conseguir porque un traductor poco atento no ha prestado atención al rango de sinónimos, puntuación y fluidez del texto que se infieren en el documento de origen o, de igual manera, que una circular para las sucursales regionales parezcan el correo electrónico de un amigo adolescente. Así pues, si necesita garantizar la seguridad de su empresa en el tráfico económico, no lo dude, contacte con nosotros.

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