¿Son patentables todas las vacunas que surjan por el SARS_Cov-2? 5 claves sobre la traducción de patentes.

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Si una pregunta resuena en boca de muchos desde el inicio de la pandemia, es definitivamente cuándo estará disponible un tratamiento efectivo de protección contra el virus. De todos los sectores que han tenido que adaptarse a estos nuevos tiempos, podríamos afirmar que el farmacéutico es de los que más rápido lo está haciendo: el 11 de enero comenzó una carrera a contrarreloj entre diversos países cuando el gobierno chino logró secuenciar el genoma del virus; actualmente ya se cuenta con más de 128 proyectos en curso para la creación de un tratamiento eficaz.

A pesar de la rapidez, la mayoría de empresas y laboratorios coinciden en que el tiempo de producción es aproximadamente de 12 a 18 meses. Este proceso comprende dos grandes fases, una denominada fase 0 o preclínica, en la que se realizan pruebas in vitro y en animales, y una denominada fase 1 o clínica en la que comienzan los ensayos en humanos, dividida a su vez en otras tres etapas, con una cuarta opcional.

Pero todos estos nuevos tratamientos en desarrollo, ¿serán patentables? La respuesta es sí: una vacuna se patenta de la misma manera que cualquier otra invención, siempre que cumpla los requisitos de novedad, actividad inventiva, y aplicación industrial. Si bien hay varias patentes sobre medicamentos ya en vigor que podrían mitigar o controlar el virus, no hay ninguna sobre un tratamiento específico contra el SARS-Cov-2 publicada hasta la fecha.

En este punto cabe destacar que la traducción de una patente también es crucial pues es uno de los trámites necesarios para que tenga validez en otros territorios. Para conocer un poco mejor esta modalidad repasamos cinco claves sobre la traducción de patentes.

Cinco claves sobre la traducción de patentes

1.- Estructura en la traducción de patentes:

Estos documentos tienen componente legal, pero contenido científico-técnico, por ello, su comprensión puede ser muy difícil para lectores no formados en la técnica. Para poder abordar el tema, primero es necesario comprender cómo es la forma o estructura del texto: el estilo es muy poco intuitivo, la redacción es compleja y técnica, y el contenido altamente especializado. De toda la patente, la parte más importante son las reivindicaciones, pues son las que definen el alcance y límites de los derechos exclusivos del titular. Es decir, si algún aspecto importante no queda recogido aquí, otra persona podrá hacer uso de estas características sin que el propietario pueda reclamar nada.

2.- Documentación en la traducción de patentes:

Al pensar en el desarrollo de una vacuna, sería raro no concebir la investigación como primera fase. En el proceso traductológico sucede lo mismo: conocer a fondo el tema que se nos presenta nos permitirá abordarlo no sólo con más seguridad, sino también con mayor precisión. Sin embargo, hay que cerciorarse de que las fuentes de consulta sean fiables: es recomendable enfocar nuestra búsqueda a organismos o asociaciones oficiales, revistas y publicaciones especializadas, y evitar sitios menos prestigiosos o con un contenido no tan específico.

3.- Terminología en la traducción de patentes  

Las invenciones patentadas son concretas, y así deben ser también las palabras utilizadas para designar sus diferentes componentes o partes. Cuanto más generales sean los términos que empleemos, mayor alcance de protección habrá. No obstante, hay que intentar encontrar el equivalente en español aceptado y más adecuado para que el texto fuente y el meta sean lo más simétricos posible. De este modo, alguien que no tuviera mucha experiencia en este ámbito podría caer en traducir el false friendto project” por “proyectar(se)” en español. Sin embargo, este término la mayoría de las veces aparece con la acepción de “sobresalir” para referirse a elementos que sobrepasan a otros.

4.- Homogeneidad en la traducción de patentes

En relación con el punto anterior, hay que señalar que el documento tiene que ser homogéneo. Es decir, si escogemos una opción para traducir un término tendremos que emplear siempre dicha denominación para referirnos al mismo, sin utilizar sinónimos (por mucho que aparezca una palabra). Por ejemplo, si en la misma patente aparecen los sinónimos “groove” y “gap”, tendremos que decidir qué traducción asignamos a cada una. Si decidimos que “groove” será “hendidura” y “gap” “intersticio”, no podremos intercambiar la traducción de estos términos ni cambiarlos por sinónimos, como, por ejemplo, traducir en alguna ocasión “gap” como “abertura” o “groove” como “muesca”. Además, las patentes son muy reiterativas, por lo que es ideal traducir siempre de la misma manera frases que se repiten. Esto es de vital importancia para evitar confusiones o ambigüedades de cara a posibles plagios de la invención.

5.- Estilo en la traducción de patentes

El texto, por lo general, está redactado de manera muy técnica y poco accesible, pues su objetivo no es ser disfrutado ni leído por un lector no formado en la materia. Sin embargo, aunque la redacción sea confusa en el texto fuente, intentar mejorarla o embellecerla en nuestro idioma sería un gran error, pues la principal máxima en esta modalidad traductológica es ser fiel al original, tanto a su estructura como a su contenido.

De este modo, te habrás dado cuenta de que hay numerosos aspectos que pueden pasar desapercibidos a quien no esté especializado en esta disciplina. No dejes tus patentes o documentos científico-técnicos a cargo de quien no tenga los conocimientos o experiencia necesarios. Si lo que necesitas es una traducción profesional para este tipo de textos, En Otras Palabras es la agencia que estabas buscando.

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