Cómo traducir una página web al español o al inglés

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¿Cómo traducir una página web? Cuando algún cliente nos pregunta cómo traducir una página web, es necesario contestarle en primer lugar que a la complejidad propia de la labor traductora se añade la dificultad del aspecto técnico, puesto que las páginas web se crean de distintos modos: pueden encontrarse en formato HTML, o haber sido creadas mediante un gestor de contenidos, o bien es posible que lo que debamos traducir no sea un texto propiamente dicho, sino una imagen que se halle –por ejemplo– en formato flash.

Normalmente, la traducción de páginas web en formato HTML suele ser lo más habitual. En esta modalidad, el texto origen que debe traducirse al español o al inglés se halla mezclado con otras porciones de texto que podría denominarse como ‘encriptado’. Se trata de las llamadas «etiquetas», cuya finalidad es definir los estilos, la fuente o los párrafos del texto, así como establecer los enlaces, que están vinculados a diferentes fragmentos del texto o a distintas imágenes. Dichos enlaces dirigen al usuario a secciones dentro de la propia página web, o bien le conducen a páginas o sitios web externos.

Con el objetivo de que nuestra traducción o texto meta tenga la misma validez que la página web original –conservando los mismos enlaces y parámetros textuales–, siempre hemos de tener en cuenta las diferentes etiquetas y, en determinadas ocasiones, también tendremos que traducir el texto que está vinculado a ellas, o bien modificar las rutas de las imágenes o incluso el nombre de los enlaces.

Aunque en principio esto nos pueda parecer una dificultad añadida y excesiva, la realidad es distinta. De hecho, gracias a las distintas herramientas de traducción asistida existentes nos es posible traducir el documento como un texto HTML y, además, se pueden copiar de manera literal las etiquetas, traduciendo así solo la porción de texto del documento. Sin embargo, debemos proceder con precaución al objeto de no modificar el texto en formato Word y traducirlo solamente en formato HTML.

En lo concerniente a los enlaces incluidos en las etiquetas del texto origen u original, estos nos conducen a las secciones de la página escritas en el idioma original. A la hora de cómo traducir una página web, hemos de modificar la dirección de dichos enlaces de modo que nos remitan a las secciones nuevas ya traducidas. Esto nos es posible hacerlo de dos maneras: 1) introduciéndonos dentro de las etiquetas y cambiando la dirección del enlace, o 2) abriendo el documento en un bloc de notas y modificando ahí la parte de la dirección del enlace que sea conveniente.

Algo parecido ocurre con las imágenes que no se hallan incluidas en la propia página web, sino vinculadas a ella por medio de una ruta (esto es, la ubicación de dichas imágenes en un archivo externo). En caso de que copiemos simplemente la información del original conservando las mismas imágenes, no habrá ningún problema (siempre y cuando las imágenes compartan la misma ubicación). No obstante, si en la traducción debemos incluir nuevas imágenes con otro nombre u otra ruta de archivo, entonces será necesario proceder del mismo modo que con los enlaces y modificar la información contenida en las etiquetas.

Por otro lado, existen principalmente tres métodos considerados de gran relevancia a la hora de cómo traducir una página web o sitio web: la internacionalización, la localización y la globalización.

  • Internacionalización: para internacionalizar una página web, debemos primero identificar toda la información considerada ‘local’ o ‘regional’ que aparece en ella al objeto de traducirla posteriormente al idioma meta (en este caso, el inglés o el español). Siempre que el significado y la estructura sean similares en el texto origen y en el texto meta, estaremos hablando de ‘internacionalización’.
  • Localización: para localizar una página web, hemos de adaptarla totalmente a un idioma y cultura diferentes. Así pues, la mayor parte de los textos se redactará de modo distinto a la versión original; es más, si la página en cuestión está bien ‘localizada’, el usuario no podrá advertir que esta se creó originalmente en otro idioma.
  • Globalización: a la hora de globalizar una página web, en la traducción se combinan los dos procesos arriba indicados: el de internacionalización y el de localización. Globalizar una página web consiste, pues, en diseñarla de tal modo que pueda utilizarse en distintos países realizando solo un mínimo de cambios.

Conviene señalar que para saber cómo traducir una página web o sitio web la internacionalización suele aplicarse para las páginas comerciales y la localización suele usarse especialmente para páginas informativas; en cambio, la globalización suele aplicarse en ambos tipos de textos.

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