Qué es la traducción jurídica y cuánto cuesta

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Qué es la traducción jurídica

En la traducción jurídica o legal (legal translation) se deben traducir documentos de carácter legal, bien públicos (documentos oficiales emitidos por una Administración o un organismo público) o bien privados (redactados con el fin de regular un determinado negocio jurídico entre particulares o empresas).

Dichos documentos suelen redactarlos profesionales del Derecho y, por consiguiente, suelen contener variedad de conceptos jurídicos que no son de uso ordinario y que a la mayoría de los traductores que son legos en esta materia les resultan extraños. Dichos conceptos deben traducirse adecuadamente; no se trata de traducir simples palabras, sino conceptos en sí. Es por este motivo fundamental traducir debidamente dichos conceptos, pues de los documentos traducidos se derivan efectos legales para las partes que el traductor ha de saber saber reflejar.

En múltiples ocasiones, la traducción jurídica no es simplemente informativa, sino que se pretende que el texto tenga efectos legales en otro país. Por este motivo conviene realizar una labor previa de investigación en Derecho comparado. Así pues, no basta con dominar el idioma del texto origen para poder traducirlo apropiadamente. En ocasiones, ni siquiera basta con tener una amplia experiencia como traductor, sino que es, además, preciso conocer los dos sistemas legales (el del texto original y el del país de la lengua a la que se traduce) al objeto de no cometer errores que puedan tener consecuencias jurídicas para los destinatarios de la traducción.

Para responder a la pregunta de “¿quién puede ser traductor jurídico?” hay varias teorías. Algunos opinan que lo esencial es poseer una sólida formación en el campo de la traducción, la cual esté complementada con conocimientos de los diferentes sistemas legales. Otras personas piensan que el sujeto más capacitado para este tipo de traducción es un abogado que tiene un buen dominio de los idiomas. Sin embargo, hay quienes pensamos que no es suficiente ni lo uno ni lo otro. El traductor jurídico “ideal” debe ser abogado y traductor al mismo tiempo; dicho de otro modo, el traductor jurídico “ideal” debe ser lo que en el ámbito de la Unión Europea se denomina como “jurista-lingüista”.

Un traductor jurídico profesional debe tener una sólida formación académica en Derecho. Como mejores opciones barajamos la posibilidad de que el traductor jurídico profesional posea un máster especializado o haya cursado la carrera de Derecho ya que, una disciplina tan compleja como el Derecho no se domina si solo se reciben unos pocos cursos. No obstante, al mismo tiempo, el traductor jurídico va a enfrentarse a múltiples retos traductológicos a lo largo del texto; consiguientemente, una sólida formación en el campo de la traducción resulta también necesaria. Asimismo, pensamos que especializarse en determinadas áreas del Derecho resulta fundamental a fin de poder garantizar un trabajo de calidad en materias tan complejas como las jurídicas.

Cualquier documento que haya sido redactado por un experto en Derecho (por ejemplo un abogado, un funcionario público, un asesor legal o un juez), así como una enorme cantidad de documentos financieros que contienen un elevado número de conceptos jurídicos, deberían ser traducidos por un traductor jurídico profesional. Algunos de esos documentos son los siguientes: contratos de compraventa y financieros; poderes notariales y escrituras; documentación laboral; testamentos y fideicomisos; pólizas de seguro; informes periciales; documentos relativos a la Propiedad Intelectual o Industrial; normativas y legislación extranjeras; decisiones judiciales; procedimientos arbitrales; escrituras y estatutos sociales. Y, de manera general, cualquier texto legal o financiero que conlleve la creación de derechos u obligaciones para una determinada parte.

Cuánto cuesta una traducción jurídica

Los traductores jurídicos profesionales pueden trabajar tanto por cuenta propia (como traductores freelance o autónomos que ofrecen sus servicios directamente al mercado), como por cuenta ajena (en la plantilla de ciertas empresas o instituciones). Generalmente, por un lado, los traductores autónomos trabajan desde casa ofreciendo sus servicios a agencias de traducción que actúan como intermediarias entre ellos y los clientes. Por otro lado, el traductor jurídico en plantilla suele trabajar en despachos de abogados que cuentan con un amplio volumen de traducciones o en organismos internacionales (las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, etc.).

En lo que respecta al precio de la traducción jurídica, nuestra agencia de traducción posee unos precios muy competitivos. Para conocer nuestras tarifas sólo necesita ponerse en contacto con nosotros haciendo clic aquí. Sólo debe indicarnos su combinación de idiomas y le informaremos de nuestra tarifa.

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