¿Qué documentación traducir en el caso de matrimonio entre español y extranjera o viceversa?

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Cada vez es más habitual ver parejas constituidas por personas de diferentes nacionalidades que, con frecuencia, eligen como residencia semipermanente el Estado de origen de alguno de sus integrantes. A un nivel social, es una experiencia maravillosa y culturalmente enriquecedora, pero este tipo de decisiones conllevan una serie de esfuerzos que muchas veces no tenemos en cuenta antes de tomar esta decisión.

            Con el paso del tiempo muchas de estas parejas, quizás sea tu caso, deciden dar un paso más y tener hijos, hecho que como bien es sabido da inicio a un sinfín de trámites y papeleo que no termina hasta la mayoría de edad, y que será responsabilidad de sus padres. En este contexto, es frecuente que uno de los dos no tenga un dominio suficiente del idioma local, y sea la otra parte quien se haga cargo de todas estas gestiones, lo que por otra parte requiere un enorme grado de confianza del otro progenitor.

            En este sentido, una solución temprana para evitar futuros quiebros en la pareja es acudir a los servicios de un traductor jurado que nos garantice una correcta traducción de la documentación de nuestros hijos. Es una forma eficaz de que nuestra pareja participe en la toma de decisiones y se sienta plenamente integrada en la vida familiar.

¿Qué documentación se necesita traducir en el caso de matrimonio entre español y extranjera o viceversa?

            Ejemplos típicos de esta documentación necesaria son la autorización de residencia si nuestro hijo no ha nacido en España y no somos nacionales o ciudadanos europeos, certificado de nacimiento, padrón, matrícula escolar, documentos médicos, trámites para la obtención del documento nacional de identidad y pasaporte, y demás.

            Sin embargo, podemos encontrarnos con la otra cara de la moneda, habernos desplazado a un país diferente, constituido una relación y haber tenido hijos, pero con el paso del tiempo no haber llegado a buen término. En este tipo de situaciones, cuando somos el progenitor desplazado, podemos llegar a sentirnos en el centro de un vórtice de confusión, asediados por documentación que difícilmente comprendemos y acuciados por los plazos administrativos. Máxime cuando, triste es decirlo, nos damos cuenta de la poca operatividad de la asistencia de los intérpretes judiciales, quienes según un reciente estudio del grupo de Mediación e Interpretación en el Ámbito Social (MIRAS) de la Universidad Autónoma de Barcelona llegan a cometer hasta 25 errores de gravedad por hora en cada juicio.

¿Cómo traducir el convenio de separación?

            Llegados a este punto, lo ideal sería buscar el consenso, y visto lo anterior no vale con lo primero que venga, debemos recurrir a un traductor jurado que nos garantice una correcta traducción de la documentación de nuestros hijos. Por una parte, porque es imposible buscar acuerdos cordiales si una de las partes en litigio no entiende los extremos de lo que se solicita; por otra, porque los convenios de separación y divorcio tienden a ser técnicos, algo farragosos y con un contenido muy denso.

            Además, suponiendo que nuestros trámites sigan por la vía judicial, debemos tener en cuenta la posible necesidad de recurrir a medidas provisionales, donde es importante diferenciar entra la patria potestad (parental authority), instituciones como la tutela (tutorship/ conservatorship), en su caso, la curatela (curatorship) y la custodia (guardianship). También es importante conocer los límites al desplazamiento fuera del territorio nacional, cambios de domicilio, uso del domicilio familiar, posibles pensiones de alimentos y el régimen de los bienes comunes. Nadie querría que, por falta de atención o inexperiencia, nuestro traductor solicitara una joint custody (custodia compartida), cuando lo que se desea es una custodia distributiva, cuidando cada progenitor de uno de los menores en momentos alternos, viéndonos en la situación de no poder atender adecuadamente a ambos hijos por nuestra cuenta inmediatamente después de la separación o divorcio.

Recomendaciones para proteger a los menores

Como podéis ver, una vez llegamos a la vía judicial la cosa tiene a complicarse bastante, y no merece la pena incorporar mayores estorbos añadiendo el idioma a la lista de problemas. Por ese motivo desde nuestro blog os recomendamos acudir a traductores profesionales y, como siempre, añadir un plus de exigencia buscando traductores especializados, en este caso, en traducciones judiciales, que nos garanticen la seguridad de poder proteger los intereses del menor en toda su extensión.

También es importante destacar la fuerza que una traducción puede dar a nuestras pretensiones cuando debemos aportar documento traducidos de un idioma extranjero al proceso judicial. Si bien la Ley permite recurrir a las traducciones privadas (las hechas por un traductor particular), también lo es que este tipo de traducciones pueden impugnarse fácilmente, y el Secretario Judicial su traducción oficial, es decir, acudirá a un traductor jurado y encima a nuestra costa. Así pues, si lo que buscamos es un precio muy económico, podemos acabar pagando dos veces (y con seguridad, no tardarán en recurrir la traducción), razón de más para confiar en traductores expertos, y cuidar así de los intereses de nuestros hijos.

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